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Producció(n) Po(è)(é)tica

Oriol Espinal

Periferias 1 #Luz


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Los monstruos que de noche me embellecen

 

Nacen florestas y lechuzas en los árboles putrefactos

las noches en que mi otra voz rasga el telón de la frontera,

sacudiendo mi genio moribundo hasta reavivarlo en medio de las zarzas,

crujiendo como un monte que se parte sin que nadie lo contemple,

alumbrando, al otro lado de la verja, desiertos que son mares,

colando, por debajo de una puerta que no es puerta sino puente,

la invitación a acariciar una memoria de azufre y osamentas,

a leer el libro del horror que se avecina relleno de placeres,

a escuchar los oráculos que inspiró la estulticia de un rebaño,

a degustar la sangre que vomitaron los respetables desertores,

a oler los cantos y el fervor que para siempre mancharon las enseñas

 

Su aliento trenzaré con ensoñada oscuridad de gruta de la magia,

antes de colgar, en un muro de la alcoba de mi alma malograda,

la cornamenta de un profeta sin tierra ni rincón para la risa,

las alas de un chamán que vio un universo en los ojitos de una pulga,

los pies lacerados de un místico harto de Dios y de su pueblo predilecto,

aterrado ante la eugenesia rampante en calles y prostíbulos

 

Como un salvaje lameré su lengua hasta limpiarla de ecos y saliva,

expoliando, entre un ruido enfermo, sus vetas de antioro y diamentes,

los tronos de los míseros palacios, las sortijas de piel de zanahoria,

los cofres llenos de basura, de reliquias del rey de los mendigos

 

Subiré al cerro de la opulencia carcomida, comeré hormigas muertas,

manzanas de oro caducado, heces de perro afortunado, libaré el vino

que devolvieron los pudientes, el agua que orinaron los monarcas,

el néctar de las flores de hormigón y el pus de los letales socavones

 

Y antes de entrar en los penales olvidados, en los suburbios herrumbrosos,

en los hogares que enterraron las justas del domingo, permitiré que un vértigo

de sueño no soñado me cebe con engendros deseosos de nacer,

y luego aplaudiré la ingratitud del árbol que desnuda y maldice sus raíces,

la locura del gato que se inmoló ante sus hermanos,

la lucidez del traidor que se retiró a un desierto inconquistable

 

Todo eso haré antes que el sueño de la sinrazón huya de su caverna

y sacrifique los monstruos que de noche me embellecen


28/09/2012