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Prolongaciones

Emily Dickinson

Poem 315 (fragmento final)

Deals — One — imperial — Thunderbolt —

That scalps your naked Soul —

 

When Winds take Forests in their Paws —

The Universe — is still —


Arroja — un Único — Relámpago — imperial —

que desuella tu alma desnuda —

 

Cuando los Vientos atrapan Bosques en sus Garras —

El Universo — se detiene —

Prolongación#1 ↴

Y en los rizomas de la luz

se lían briznas de susurros,

voces que al callar se replican

como una plaga, como una fruta

de un árbol entrando en el vacío.

 

Y en el zarzal sombrío

se enreda el fulgor de los rayos,

la blancura de su voz,

en fuga hacia los infiernos

de un mar voraz e inclemente.

 

Y en el silencio de la mente

los ojos miran al techo

mientras el azul derrama

agua seca sobre los labios

que han besado la agonía.

 

Y en los despojos del día

un caer de tierra parda

se trenza con un fragor

de latidos enjaulados

bajo el peso de una cruz.

 

22 de julio de 2016


T.S. Eliot

Little Gidding (fragmento final)

Four quartets

 

And all shall be well and

All manner of thing shall be well

When the tongues of flame are in-folded

Into the crowned knot of fire

And the fire and the rose are one.


Y todo irá bien

Y toda clase de cosas saldrá bien

cuando las lenguas de la llama se enlacen

en el nudo de fuego coronado

y la lumbre y la rosa sean una.

Prolongación#2 ↴

Cuando la piedra y el cráneo se disuelvan

en el centro lábil del polvo,

y el mar blanco de medianoche

se funda con el pétalo de un clavel celeste,

 

cuando los volcanes del sueño

se apiaden de los hombres

y den amparo al aullido

que vaga en busca de su arco,

 

cuando en el frío del silencio

halle refugio tu aliento fósil,

el ahogado rumor de la sangre que fluye

por las vaguadas del alma y de la nada,

 

cuando el retrato de los vientos

se esculpa en cada muro castigado,

en cada árbol desarraigado, y luna y sol

adornen osamentas y frutos putrefactos.

 

1 de agosto de 2016


Vicente Aleixandre

Primavera en la tierra (última estrofa)

Sombra del paraíso

 

Y miro las vagas telas que los hombres ofrecen,

máscaras que no lloran sobre las ciudades cansadas,

mientras siento lejana la música de los sueños

en que escapan las flautas de la Primavera apagándose.

Prolongación#3 ↴

Y miro la tarde naciente,

de pie, con el sol en el rostro y el viento en el cogote,

mientras oro y aliento mecen

la soledad de un molino cautivo en la fijeza,

la soledad que me arrebata y llama al poema

que no se decide a salir de su cuerpo vacío,

acomodado en su propia increación,

en ese grito que se esfuma y nebuliza

tras un tabique mental y mortal,

totalmente ajeno al mistral que despeina

el sur refugiado en mis adentros,

hurtando de mi cabellera los alazanes,

las sierpes y lagartos,

los camaleones y alacranes,

las olas y las alas rotas,

el azul invitado de las aguas que me beben,

hermanas de ese mar airado que recrea

el primer guiño del universo y su postrer bostezo.

 

No hay sombras en el paraíso

que hoy mece mi afuera y mi adentro,

y si las hay son el eco blanco

del fulgor que me ciega y orienta.

 

12- 14 de agosto de 2016


Jorge Luís Borges

El otro tigre (fragmento final)

El Hacedor

 

...y persevero

en buscar por el tiempo de la tarde

el otro tigre, el que no está en el verso.

Prolongación#4 ↴

El otro que dentro de mí a su otro persigue,

cautivo del empeño en despertar

las aguas que sus otros ojos perciben,

esas aguas dormidas en aljibes de noche,

huérfanas de destellos y ricas en rumores.

 

Porfía mi otro en desplazar la suciedad

tendida sobre ese desierto de agua cautiva,

donde los sueños de uno se urden con los del otro,

religando lo mineral con lo vegetal y animal,

plantando cepos ante la guarida del alma,

 

aguardando la acometida del beso que se besa,

de la lágrima que se llora, del agua que se llueve,

deseando el receso en el que mi otro a su otro

revela que no solo de sueño y tedio

está hecha la carne que nos pudre.

 

27 de agosto de 2016


Samuel Beckett

Mirlitonnades (21)

 

vieil aller

vieux arrêts

 

aller

absent

absent

arrêter


viejo ir

viejas paradas

 

ir

ausente

ausente

detenerse

Prolongación#5 ↴

desleírse

                en la luz que el aire contamina

 

no leer letras           no tañer notas

 

disolverse en un asignificante no-hacer

 

detenerse en la propia detención

 

arrojarse a la cúpula de una noche sin búhos

 

leer las mellas del cuchillo que nos expulsa

en sueños

de los aposentos del habla

 

irás a por ello             solo

 

o con la soledad de tu otro

 

sin voz           con su silencio despojado de ruido

 

sin susurros que arropen tu promesa

 

él es tú       tú eres él          pura presencia sola y otra

 

una mancha en la plata del espejo

 

ausencia lastimosa

 

su otro en ti

 

5 – 7 de septiembre de 2016


Juan Ramón Jiménez

Dios, sol entre los árboles (fragmento final)

Dios deseado y deseante

 

Tu corazón, sol, dios, es lo que quema,

y el sol ¡al fin! se llama corazón de dios

Prolongación#6 ↴

Tu corazón, sol, sola llama, me llama.

Entre ramas de almendro muerto

me hace saber que también se llama

alma de dios libre de Dios,

ala malabuena, óleo del trigo,

fruta furiosa, pezón de su ojo.

Tu luz, sol, porfía en sitiar mis noches tristes,

y antes que el gallo resquebraje mis sueños,

lanza pepitas de oro sucio

sobre las sendas que huellan mis muertos,

mientras regresan al calor de tu carne,

eternizados en el polvo que tu viento noquea,

cuchicheando tus nombres,

los hermosos y los terribles,

tus nombres que yo digo a gritos

cuando me hundo en la entelequia

de tu nada, de tu alma, de tu llama.

 

8 de septiembre - 14 de octubre de 2016


Octavio Paz

Pasado en claro (fragmento final)

 

Espiral de los ecos, el poema

es aire que se esculpe y se disipa,

fugaz alegoría de los nombres

verdaderos. A veces la página respira:

los enjambres de signos, las repúblicas

errantes de sonidos y sentidos,

en rotación magnética se enlazan y dispersan

sobre el papel.

 

                        Estoy en donde estuve:

voy detrás del murmullo,

pasos dentro de mí, oídos con los ojos,

el murmullo es mental, yo soy mis pasos,

oigo las voces que yo pienso,

las voces que me piensan al pensarlas.

Soy la sombra que arrojan mis palabras.

 

9 de septiembre al 27 de diciembre de 1974

Prolongación#7 ↴

Soy las palabras que echaron flor en una sombra,

voces que en otro aire vibran,

un aire sin moléculas ni vórtices de polvo,

aire incontenible en saco mítico,

incontinente a veces y otras cruel ausente.

Cabe en la mente el todo y la nada,

lugar en los espejos, resplandor en las minas,

yo muerto y mi abuelo vivo,

estar donde nunca estaré, amar el mármol

que el escultor labró en un sueño, beber la música,

la poesía fluyente, el canto del mirlo,

ver el sabor de un higo, de la vulva

que olí en aquel chamizo en ruinas.

 

                                                        No, no escuchamos

las oropéndolas ni los pasos del amo del lugar.

Tú me dijiste que no y yo que sí,

que celebrar la vida redimía ese nido

atestado de guano y cagarrutas.

Con mi lengua borré tu miedo y la doctrina.

Con mis dedos planté en tu sexo un nuevo dios.

Oigo tu voz, que ahora es mía y la mía.

Percibo los pinos, su aliento verde, el viento.

Todos a una conspirando para techar nuestros abrazos,

liberados de la cochambre de ese acto primero,

abrazos a cielo abierto sobre lechos de esparto,

de tomillo y romero, completamente

ajenos a las hormigas, a las culebras,

a las arañas que corretean por tu espalda.

El mar lejano nos miraba, azulando tus ojos,

tu pelo negro, tu piel manchada de turba,

de resina, de cereza, de uva silvestre;

uva silvestre, cereza y resina

que un siglo atrás, diez largos años,

enjoyaban mis ojos de niño arcádico,

de crío que ignoraba que la expulsión

era inminente. Salí de allí desnudo.

Mi único equipaje fue un fardillo

lleno de aroma de pino. Hoy ese bálsamo

orada túneles en la niebla que parasita

mi escenario privado, recobrando alegrías

y paraísos muertos, car les vrais

paradis sont les paradis

qu’on a perdus.

 

                         Perdí las aulas francas

y me encerraron en las de Franco.

La libertad del lycée era onerosa.

Para lo que promete, mejor que aprenda en una escuela

donde el odio al saber con sangre entra.

¿Debo agradecer ese infierno superpoblado

de canallas y pederastas, agradecer

mi aversión al invierno,

a los pupitres y las pizarras?

No leí nada serio hasta los veinte.

Versos y prosas demolieron mi estatua hueca

y liberaron al genio que esto escribe.

¿Qué habría escrito sin dolor?

El que sufre mira hacia dentro.

En esas tinieblas descubre la mejor pizarra,

confirma que es en esa antirealidad

donde la realidad desnuda su apariencia.

Lo atestiguan algunos versos míos

que no son crónica y sí joyas mentales no pensadas,

donadas por alguien que está en mí, que piensa en mí,

que es y no es yo, un yo que estaba antes que yo,

que estaba antes de estar, antes incluso

que el verbo estar tuviera ser.

 

                                             Cuando escribo estoy

en mí, en Ti, en Él, en Ella.

Hay otra además de Ella. Hoy

se está muriendo en la misma alcoba

donde Ella falleció, ocupando

el mismo hueco que su cuerpo excavó

en el bloque de aire encerrado

entre cuatro paredes azul cielo.

Ella, la muerta, leyó mis primicias.

La otra, la moribunda, nunca estuvo por la labor.

Lo suyo era el teatro y no la exploración

de las simas del alma. Aun así, yo le debo

que Eugène Ionesco y su cantante calva

entraran en mí a los diez años,

así como Plauto y su olla

y El Greco y su gran anunciación.

 

                                                     Su padre, Él,

huyó de Dios y se entregó al culto del arte antiguo.

Rodeado de los santos y ángeles

de su colección de antipendios y tablas medievales,

leía a Epicteto, a Suetonio, a Luciano de Samosata.

De Él aprendí a mirar con arrobo las nubes coloreadas,

a pintar una rosa, la rosa que no está en la flor,

a escuchar la música a oscuras,

a percibir luz en el silencio y silencio

en los chirridos de un pinar.

 

                                               Fue otro maestro el mar.

Lo admiro entre los pinos y en los teatros de Almería.

No comprendo su lengua,

pero me agrada escuchar su voz calma, sus rugidos,

sus canciones de guerra, sus arengas,

sus silencios al alba, que yo ensucio con mis pasos

sobre una arena salpicada de huellas y medusas.

Me enseñó a respirar cuando me vencía el ahogo,

me enseñó a ritmar los poemas,

a plantear cada verso como una ola,

como un latido.

 

                          ¿Debe ser cada poema un mar

que se abalanza sobre nosotros y derriba

las escolleras de nuestros íntimos océanos?

¿Un lugar tortuoso, una jungla, un desierto,

lluvia acostada, un campo arado?

Yo, el poema, este poema, digo de mí

lo que cada uno de mis versos dicen de sí,

digo que cada verso es nada y circunstancia,

universo y ojos cegados,

relámpago y atávico pavor,

música y ruido y silencio de pájaro,

rama espinosa y mano amiga,

estética sabrosa y ética doliente,

centro del centro y laberinto sin centro.

Yo, el poeta, digo de él, del poema,

que su llamada nace en la llama de la fosa,

que su descenso se detiene en lo más alto,

que el aire que exhala se aspira en sus silencios,

que sus palabras germinan en la sombra,

que cada verso es camisa de culebra,

resina que otros comerán cual fruto raro,

montón de tierra al que la hormiga ha dado forma,

oro y escoria, hez y gema compartiendo dignidad,

puñetazo y caricia, enigma y río.

 

                                                  Te reíste

mientras chapoteabas desnuda

en una poza del Matarraña.

Tras semanas de llantos y sollozos,

el muro se arruinaba y con él nuestra piel

de agravios y reproches. Me desnudé

y mastiqué tu risa lúbrica, y la tierra y la hojarasca

mezcladas con tu flujo. Escuchamos reír al río.

Nos reímos del mundo y de sus dioses.

Reímos, reímos mientras los buitres

sobrevolaban nuestros cuerpos constreñidos,

mientras el dique se derrumbaba y el estruendo

los ahuyentaba de aquel edén bien merecido.

Reímos, reímos, y ahora esas risas son risas fósiles,

ecos amigos para otros amantes

que ahora están donde tú y yo estuvimos,

riendo, riendo al escucharlas,

sin pensar ni pensarlas,

siendo, siendo más flor y menos sombra

 

9 - 19 de septiembre de 2016


Pablo Neruda

Sabor (estrofa final)

Residencia en la tierra

 

En mi interior de guitarra hay un aire viejo,

seco y sonoro, permanecido, inmóvil,

como una nutrición fiel, como humo:

un elemento en descanso, un aceite vivo:

un pájaro de rigor cuida mi cabeza:

un ángel invariable vive en mi espada.

Prolongación#8 ↴

Un vilano de fulgor orienta mi mano,

como un coronado sol negro

que se entromete en mis heridas

y condimenta mis ensueños,

donde me arrastro entre ortigas y aulagas,

oliendo los filos del frío que me acorrala

y me encadena en la sombra blanca de un verso.

Cautivo veo en esa cava sitiada de desierto

la medianoche en pleno mediodía,

y a un viento desbocado arrojando sierpes

sobre un manto de cántaros quebrados,

antes que sus jinetes y destellos

echen abajo mis ojos escudados

y violen la brisa que degusta

la luz que me oscurece.

 

17 de septiembre – 12 de octubre de 2016


Pere Gimferrer

Rapsodia (fragmento final de la sección XVII y última)

 

cara a cara nos vemos en la noche filmada,

Day for night, aporías del espejo,

porque el amor es un espejear,

la posesión del cuerpo en sus imágenes,

imagineros de la posesión,

la posesión de la verdad de ambos:

somos protagonistas del fulgor.

Prolongación#9 ↴

Somos fulgor en los lechos soleados,

amor licuado sobre bielas y émbolos,

rumor que el espectáculo agiganta

si entre sombras augura el hechicero

que los rayos serán uno y el mismo.

No hay mayor gozo que ser tierra y lluvia,

anélido en la turba de los sueños,

halcón y tórtola pegando fuego al bosque

que dio a luz al dios que nos ama y amarra.

Porque en el lienzo abrupto y negro

donde te busco y tú me encuentras,

la paz es una forma de la muerte,

un ángel yerto, una Venus sin sexo,

sin dientes mordiscando rosas y lirios,

sin el aliento que incita a la hojarasca

a rebelarse contra el coma del goce,

contra el frío que raja los relámpagos.

Debemos orbitar en torno a la verdad

que anima al alma del amor, chocar,

hurtarnos mutuamente los pedazos,

recomponer nuestro astro con lo ajeno,

irradiar a través del otro, amar

como la mar esculpe y se esculpe,

como un fulgor abrasando la noche.

 

18-19 de septiembre de 2016


Vicente Huidobro

Monumento al mar (estrofa final)

Últimos Poemas (obra póstuma)

 

He ahí el mar

El mar abierto de par en par

He ahí el mar quebrado de repente

Para que el ojo vea el comienzo del mundo

He ahí el mar

De una ola a la otra hay el tiempo de la vida

De sus olas a mis ojos hay la distancia de la muerte

Prolongación#10 ↴

He ahí el mar

De sus olas a mis alas hay la senda del origen

De sus alas a mis olas hay el cabo del amor

 

He ahí el mar

El gran teatro de la vida y de la muerte

Los escenarios del azul y sus mil vástagos

El mar que labra el mármol de mis sueños

El mar que hurta la sal de mis sollozos

El arma y la paz de la tierra

El alma y la luz de los cielos

El cadáver del viento sobre sus llanos impolutos

Las justas de olas ajenas a las mesanas en pugna

La bala del cormorán y los arcos del delfín

El monolito del rorcual y la vela del marlín

 

El mar en la mar

Y la mar en la rama de algas prendida en tus cabellos

Y el mar en la noche

Repleto de universo y cantando sus coros

En la basílica de tus ojos

 

Sangrando sus corales en las criptas

De los pecios del hierro sideral

 

Aullando su corazón latidos ebrios de ira

Fustigando sus cañones a las mujeres desoladas

Pringando sus espumas el esperma de los peces

 

He ahí el mar

El mar de los mares

La mar de las madres

El mar la mar que en tu vientre tatúa

las palabras arder y amar

Si tu flujo se mezcla con el suyo

Y el viento que lo arrastra nos precipita

al abrazo sobre una arena estremecida

 

20 - 22 de septiembre de 2016


Carlos Edmundo de Ory

DIOS dio órdenes terminantes... (poema completo)

Cabaña

 

DIOS dio órdenes terminantes de que le dejaran tranquilo

Estaba inventando los ojos de gato

Prolongación#11 ↴

 

El DIABLO dijo a DIOS: ¡desciende a los infiernos!

Acabo de inventar          el verso alejandrino

 

24 de septiembre de 2016

 


Georg Trakl

Landschaft - 2. Fassung

Sebastian im Traum

 

Leise erstarrt am Saum des Waldes der Schrei der Hirschkuh

Und die gelben Blumen des Herbstes

Neigen sich sprachlos über das blaue Antlitz des Teichs.

In roter Flamme verbrannte ein Baum; aufflattern mit dunklen Gesichtern die Fledermäuse.


Paisaje - 2ª Versión (últimos versos)

Sebastián en sueños

 

Suavemente se hiela en la linde del bosque

el reclamo del ciervo, y las flores amarillas del otoño

en silencio se inclinan sobre la faz azul del agua.

En llamas encarnadas arde el árbol;

revolotean con rostros sombríos los murciélagos.

Prolongación#12 ↴

No queda más que hurtar el estío a los sueños

y sembrar el sur muerto en nórdicas llanuras,

en los lechos sombríos donde el amor rezuma

silente luz, rocío azul, ecos lejanos

de rústicos susurros, de roces ancestrales.

 

Es ya real el otoño, mas en mi mente fulge

el sol de mi caverna, la sal de mi memoria,

los cielos carcomidos por los vientos y alientos,

el trueno que ahuyenta el verdor del aguacero,

el grito sordo del lagarto en plena holganza.

 

Acaso el frío —que se aproxima a mi alcazaba

con pasos de tortuga— no quiebre mis ramajes

ni extinga el rescoldo que llaga mis entrañas,

y pueda yo, pringado de lluvia, cieno y barro,

pintar con versos la desnuda verdad que alumbro.

 

28 –29 de septiembre de 2016


José Ángel Valente

Quedar

Al dios del lugar

 

QUEDAR

en lo que queda

después del fuego,

residuo, sola

raíz de lo cantable.

 

                                (Fénix)

Prolongación#13 ↴

SOLEDAR

tu silencio y sus fisuras

bajo tu otro enmudecido,

sobre las yermas semillas

de tu oro ensombrecido.

 

SOLEAR

tus noches de zarzas,

tus pesadillas de cuarto oscuro,

redorarlas, redimirlas

con un sur de joya fulgurante.

 

6 de octubre de 2016


Paul Celan

In den Flüssen

Atemwende

 

In den Flüssen nördlich der Zukunft

werf das Netz aus, das du

zögernd beschwerst

mit von Steinen geschriebenen

Schatten.


En los ríos

Cambio de aliento

 

En los ríos, al norte del futuro,

tiendo la red que tú

titubeante cargas

de escritura de piedras,

sombras.

 

(Versión de José Ángel Valente)

Prolongación#14 ↴

La red que yo tejí

en una alcoba de la angustia,

pensando en el sur del pasado,

riendo en tu risa de luz,

llorando el nacimiento del ruido

y el deceso del sol.

 

La red que yo tejí

anudando en sus hilos

papelitos llenos de versos,

versos escritos con herrumbre

y otras veces con sangre,

versos ornados de fea belleza

y manchados de bella tristeza:

sombras de un sueño de sombras,

sombras.

 

10-12 de octubre de 2016


Rainer Maria Rilke

Die zehnte Elegie (última estrofa)

Duinesser Elegien

 

Und wir, die an steigendes Glück

denken, empfänden die Rührung,

die uns beinah bestürzt,

wenn ein Glückliches fällt.


Elegía X (última estrofa)

Elegías de Duino

 

Y nosotros, que pensamos en una dicha

creciente, sentiríamos la emoción

que casi nos abruma

cuando cae algo feliz

Prolongación#15 ↴

Pues en el caer se halla el agua de la fuente,

la lágrima, la rosa que padecemos

cuando su ámbito se agiganta hasta bordear

el abismo y su nube se desangra en pétalos roídos,

vertiendo en nuestros sueños —donde en vuelo deriva la caída—

una lluvia, un cantar de lluvia, un mar

alzando un templo sobre las olas peregrinas,

ceñido por un horizonte ajeno a los colores,

al yugo de la esfera, al claustro de la noche.

Mas nuestro sufrimiento, aunque verde y florido,

no puede eximirnos del deber de trepar el derrumbe

que nos galopa desde el primer sollozo.

Escalando el tiempo que nos hunde sublimamos el universo.

Descendiendo a las cimas de lo no dicho

nuestro dios se despierta, se diviniza

en su ascender creciente hacia el descenso.

 

14 de octubre de 2016


César Vallejo

Trilce, LXXVII (últimos versos)

 

Hay siempre que subir ¡nunca bajar!

¿No subimos acaso para abajo?

 

Canta, lluvia, en la costa aún sin mar!

Prolongación#16 ↴

Llora, nube, las alas aún sin pájaro

que empuñe el filo del fulgor,

la losa inmensa de la noche

que niega tu forma inaprensible

mientras incuba la luz cautiva en los cerebros.

Tú viste ascender olas despedazadas

por una carga de rocas en descenso,

sin que la hondura de su peso hallara un reflejo

en lo alto del que baja, del que desciende

con la certeza de estar ascendiendo

cual lluvia de un tiempo invertido, quien sabe

si más sublime y menos cruel que su par;

de aquel que desciende subiendo

sin desplazarse de la cesura fronteriza

donde cúpula y pozo se aquietan igualándose.

 

14 – 17 de octubre de 2016


Juan Larrea

Otoño (últimos versos)

Metal de voz

 

Llueve

Llueve

Y esos cadáveres

                   a lo largo de las calles

 

Y en el mar vacío

cuánta gaviota náufraga

con las alas rebeldes hacia arriba

Prolongación#17 ↴

Cayendo

cayendo

sus plumas hacia las alturas

de un sol manchado de blanco

 

Subiendo

Subiendo

la hojarasca hasta las honduras

de un domo de puro negro

 

Ardiendo ardiendo

de noche en los hogares

la lluvia que verdece

las manos y el fósil del alma

las fábulas futuras

las cenizas del mirlo y su canto en mi cráneo

 

Crujiendo     crujiendo

a esas horas de muerte

las grietas de la luz

el esqueleto de los vientos

las dunas profanadas

el roce recordado de tu pecho en mis labios

 

22 – 24 de octubre de 2016


Julio Cortázar

Rayuela, capítulo 7 (fragmento final)

 

Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

Prolongación#18 ↴

Y en mis yemas siento el dibujo de tu roce, ondulando como una culebra cautiva en un bucle de goce, enredada en las lianas de tu vientre, perdida en los rizomas de tu lava, de tu aroma a tierra sombría, a mar huido del tapiz de algas y moluscos sobre el que se aparean las gaviotas. Y es en el amor de mis dedos donde se manifiesta el aura que te unge, la piel candente sobre tu piel ardiente que yo percibo al entrar en tu boca, al explorar la gruta que en ella se excava, teatro de carne y saliva donde mi lengua, apuntada por tus gemidos, dice su papel mientras tus dientes la aplauden y mi pene porfía en acallar los ecos de tu concha. No aplauden las sombras ni las sábanas cuando nos fulmina el doble rayo de las almas en choque, antes de arrojarnos al pozo de un abrazo de letargo y ensueños.

20 - 22 de noviembre de 2016


Paul Eluard

Ordre et désordre de l'amour

Le Dur Désir de durer

 

Nos silences nos paroles

La lumière qui s'en va

La lumière qui revient

L'aube et le soir nous font rire

 

Au coeur de notre corps

Tout fleurit et mûrit

 

Sur la paille de ta vie

Où je couche mes vieux os

 

Où je finis.


Nuestros silencios nuestras palabras

La luz que se va

La luz que vuelve

El alba y la noche nos hacen reír

 

En el seno de nuestro cuerpo

Todo florece y madura

 

Sobre la paja de tu vida

Donde acuesto mis viejos huesos

 

Donde termino.

Prolongación#19 ↴

Donde comienzo

 

A recorrer la senda que en sueños

Trazó la rueda de nuestro abrazo

 

Besando mis pies otras flores

Otra huellas otros huesos

Otros huecos

 

                    otras carnes

Sin sangre

 

                por tu alma ocupadas

Por tu alma empecinada en desarmar el sufrimiento

En presenciar el velatorio del dolor

El parto de la luz

 

El camino que a ti me conduce

Es final comienzo inicio sin término

Fijeza donde el fulgor enraíza

 

Donde nada termina y todo empieza.

 

28 - 30 de noviembre de 2016


JV Foix

Les irreals omegues

(estofa final del poema I, PER A ÉSSER A TEMPS DE L’OFERTORI EM VAIG HAVER DE TIRAR AL RIU...)

 

Enfosqueïts us veig a l’altra vall

Darrere els joncs, escoltant els oracles

O tatuant al cos nu les consignes,

Voltats de nans i cans amb gran remor.

En murs de nit calqueu testa i segell

I amb daus plomats, en bars sense sortida,

Jugueu, amb urc, en taulers invisibles,

Muntanya i cos, dofí, arbre i ocell!

Ni el mite, doncs, no us val, iniciats

Pel hierofant disfressat de botànic;

Colpiu l’anyell? No anul·leu el Signe;

Cremeu papers? La ment reneix;

 

Exiliat a la pairal contrada,

Rems i destral ressonin, solitaris!

 

Setembre, 1936

Prolongación#20 ↴

I ara que el dol fistoneja les ombres,

Besa l’ortiga els meus peus de profeta

(Sord si a l’altar resplendeix el coltell,

Mut si el seguici consagra el soroll).

En el cel brut i esquinçat dels nous somnis

Es fan visibles els mapes del fat,

La projecció de la gàbia que espera

a les cavernes d’Orfeu i Plató.

Però la nit que amb mà amiga m’amoixa

Fa que floreixin deserts als palaus,

Brises i corbs al bell mig de les ruïnes,

Llars sense sostre als prats submarins.

 

Lluny jo del món i dels seus titellaires,

Cremin, alegres, canons i violes!

 

10-11 de diciembre de 2016


JV Foix

Las irreales omegas

(estofa final del poema I, PARA LLEGAR A TIEMPO AL OFERTORIO TUVE QUE TIRARME AL RIO...)

 

Oscurecidos os veo en el otro valle

Tras los juncales, escuchando a los oráculos

O tatuando las consignas en el cuerpo desnudo,

Con gran bullicio rodeados de enanos y canes.

En muros nocturnos calcáis sello y testa,

Y en bares sin salida jugáis altivos

Con los dados plomados sobre tableros invisibles.

¡Montaña y cuerpo, delfín, árbol y pájaro!

Iniciados por el hierofante disfrazado

de botánico, ya ni el mito os sirve;

¿Herís al cordero? No anuláis el Signo;

¿Quemáis papeles y tintas? La mente renace.

 

Exiliado en la región solariega,

!Resuenen, solitarios, remos y hacha!

 

Septiembre, 1936

Prolongación#20* ↴

Y ahora que la aflicción orna las sombras,

Besa la ortiga mis pies de profeta

(Sordo si en el altar fulgen cuchillos,

Mudo si el séquito consagra el ruido).

En el cielo sucio y astroso de los sueños recientes

Se hacen visibles los mapas del hado,

El plano de la jaula que aguarda

En las cavernas de Orfeo y de Platón.

Mas la noche que con mano amiga me acaricia

Manda que florezcan desiertos en los palacios,

Brisas y cuervos en el corazón de las ruinas,

Casas sin techo en las submarinas praderas.

 

Alejado yo del mundo y de sus comediantes,

¡Ardan, alegres, cañones y violas!

 

10-11 de diciembre de 2016

*Versión castellana del original en catalán