La instalación Molino en Fragmento tuvo como propósito explorar la relación entre el objeto representado y su propia representación a través de la fotografía. Para ello, dispuse en el paramento interior del molino imágenes que capturaban detalles de su exterior. Este procedimiento estableció un vínculo especular en el que el molino, además de ser el objeto representado, se convirtió simultáneamente en el soporte material de su propia imagen. De este modo, busqué articular dos dimensiones de una misma entidad que, a pesar de coexistir, permanecieron ajenas entre sí, sin posibilidad de discernir si existía algo más allá de sus respectivos espacios interiores y exteriores.
Desde esta perspectiva, el molino, tras haberse «observado» a sí mismo a través del espejo de la cámara fotográfica, reconstruyó en su interior —en la «mente» resguardada bajo su cubierta cónica— fragmentos de su imagen externa. Esta disposición remitió a la manera en que los individuos configuran su identidad, conformando una autopercepción a partir de fragmentos dispersos de su realidad.
Por otro lado, las imágenes seleccionadas no tuvieron una función meramente descriptiva que permitiera identificar de manera explícita la estructura del molino. Partiendo del supuesto de que toda imagen fotográfica constituye un fragmento de la realidad, planteé una cuestión fundamental: ¿por qué no presentar estos fragmentos en una disposición aleatoria, como piezas dispersas de un conjunto que, en un futuro —previsiblemente lejano—, acabaría reducido a ruinas y dispersión?
Finalmente, decidí prescindir de cartelas explicativas y, en su lugar, incorporar fragmentos de otro molino, esta vez no vinculado al paisaje de Níjar, sino situado en la geografía literaria del poema Altazor, compuesto por Vicente Huidobro a finales de la década de 1920. El título de la instalación, Molino en Fragmento, proviene directamente del poema mencionado, en cuyo extenso Canto V el molino de viento es presentado como una figura polivalente que trasciende su función mecánica para convertirse en símbolo de transformación y creación. Huidobro juega con el lenguaje, descomponiendo y recomponiendo la imagen del molino en una sucesión de metáforas donde la fragmentación y la multiplicidad de significados trascienden la idea misma del molino. Dice el poeta:
Jugamos fuera del tiempo
y juega con nosotros el molino de viento.
Molino de viento
Molino de salvamento
Molino a barlovento
Molino con talento
Molino del firmamento
Molino del conocimiento
Molino como instrumento
Molino que invento
Molino para alojamiento
Molino contento
Molino en fragmento
[...]
Así eres molino de viento,
molino de asiento,
molino de asiento del viento,
que teje las noches y las mañanas,
que hila las nieblas de ultratumba.
Molino de aspavientos y del viento en aspas:
el paisaje se llena de tus locuras.
Y el trigo viene y va
De la tierra al cielo
Del cielo al mar
Los trigos de las olas amarillas
Donde el viento se revuelca
Buscando la cosquilla de las espigas