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#21, ink or link? · 2009#4

Y Sin Embargo magazine

§ Fernando Prats editor, 2009

Merodear/auscultar el soporte analógico DESDE el soporte digital, quizá replanteando la situación, no ya como los herederos de un tiempo previo que participamos del cambio, sino como si lo digital hubiera sido la norma desde siempre y desde allí cuestionáramos los soportes ‘antiguos’.
– por qué toleramos (y hasta buscamos y nos regodeamos de) las precariedades y limitaciones del soporte analógico? En especial los libros.
– para compartir/share algo de un libro, hay que typearlo y subirlo, cuando una vez digitalizado, el proceso está terriblemente optimizado.
– cuál es la utilidad entonces de ‘el libro’? Es un gesto de privacidad y un refugio? Un solaz? Una negación?
– qué sentido tiene enarbolar la validez (aparentemente de puro fetiche arcaico, retrógrada) de un soporte que no tiene una décima parte del alcance y las posibilidades del soporte digital (a través de la red, desde luego)?
– qué ficciones se han tejido históricamente, hasta la era digital, en torno a las obras presentadas como un absoluto acabado, definitivo, inalterable, individual, unipersonal y último, a causa de las limitaciones de lo analógico?
(Su difícil alteración, aliteración, reutilización o reciclaje.
Esa eterna sensación de cosa terminada, cerrada, definitiva y en definitiva: quieta.)
– cuánto de ese romance con los libros está sustentado en errores de lectura, en concepciones ingenua y falazmente «románticas»?
– lo digital solo pone en evidencia un tránsito que antes se veía entorpecido por las limitaciones de un soporte precario?
– no habría que cuestionar seriamente la posición jerárquica del libro?
– qué sentido tiene la cosa tangible cuando la tecnología la ha vuelto innecesaria?
– qué revisiones urgentes demanda el diálogo obra-soporte, mensaje-medio?
– lo digital depura la obra, forzándola, acorralándola, hacia el tránsito y la volatilidad que le corresponde?


#21, ink or link? · 2009#4


Sueño tal vez no soñado

Oriol Espinal

Con un libro en la mano salgo de buena mañana al balcón de mi casa. Observo que una capa de magma ardiente cubre el cielo y un manto de ceniza, la calle. Sin hacerme preguntas abro el libro. Todas sus páginas están en blanco, salvo la última, donde leo lo siguiente:

(La escena tiene lugar en una gran plaza porticada, en cuyo centro se amontonan los restos humeantes de una hoguera. Los objetos que no han sucumbido a la acción de las llamas no pasan de ser fragmentos de discos de vinilo, de hojas de libros, de cintas de vídeo, de fotografías descoloridas, etc. Alrededor del hediondo amasijo, tres hombres mantienen una conversación. Sus nombres: Walter Benjamin, Fernando Prats y Oriol Espinal)

WB: Immer Radikal, niemals Konsequent!

FP: Amigo Espinal, sea por una vez mi traditore.

OE: Sin el menor deseo de transmitir de un modo inexacto el contenido esencial de semejante declaración de principios, yo diría que Immer equivale a siempre, y niemals a nunca.

WB: Por lo que veo que se ha tomado usted muy en serio Die Aufgabe des Übersetzers.

OE: Es uno de mis libros de cabecera.

WB: Acertada elección. Por cierto, y volviendo a mi frasecita en alemán, ¿sabían ustedes que el gerifalte que dio la orden de pegar fuego a la pira, se jactó de lo mismo, si bien tomando la precaución de invertir los adverbios?

OE: ¿Y de paso no proclamaría que las obras culturales debían liberarse de su condición de objetos cultuales?

WB: Sí, y la paradoja de todo ello es que en defensa de lo cultual han ardido tantas culturas...

OE: No deja de serlo también que lo que el fuego ha destruido no solo es nada, sino que el alma que residía en estos despojos inútiles se asemeja ahora a la idea de Dios: está en todas partes y en ninguna. Fluye como agua corriente...

FP: ¿Acaso, y dando a la paradoja una nueva vuelta de tuerca, sorteando a los inquisidores y alimentando a las máquinas de descifrar los códigos fuente hasta el…?

WB: Paul Valéry escribió en La conquête de l'ubiquité que «comme l’eau, comme le gaz, comme le courant électrique viennent de loin dans nos demeures répondre à nos besoins moyennant un esfuerzo quasi nul, ainsi serons-nous alimentés d’images visuelles ou auditivas, naissant et s’évanouissant au moindre geste, presque à un signe».

FP: ¿Era necesario decirlo en French?

WB: Tanto como preguntar en Spanish si Octavio Paz ya ha escrito que «las cosas se mueren para que vivan los nombres».

OE: O si algún día escribirá que la fijeza de las palabras ya solo reside en las tablillas de plomo o en los libros de papel.

FP: ¿Lograremos dejar de jodernos por tanto fetiche, esté o no ungido de aura?

OE: Mucho me temo que aquellos que precisan defenderlos, en tanto que glamorosas y rentables cajas de caudales, se muestren un tanto remisos.

WB: ¿En qué ha quedado la lucha de clases?

FP: En la ciudad donde me gano el pan, Marx es poco más que el nombre de una plaza.

WB: ¿Y de mí? ¿Qué ha sido de mí?

OE: Sus restos mortales acabaron en la fosa común de Portbou, y su tumba simbólica, en el mismo Portbou, se ha convertido en un lugar de culto para unos pocos… que son muchos.

WB: ¡No me diga! ¿Y qué hay de mi alma?

FP: Hay quien cree que se ha transmutado en un ángel.

WB: ¿Ubicuo?

OE: ¡Quién sabe!


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Oriol Espinal