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#26, uroborus · 2011#1

Y Sin Embargo magazine

§ Fernando Prats editor, 2011

La capacidad de adaptación humana como causa y consecuencia.

¿Cambiamos el entorno para dar soluciones y después nos adaptamos al cambio, o cambiamos solo porque somos capaces de adaptarnos?

¿Cuándo y cómo se invirtió la relación según la cual las máquinas aspirarían a la condición humana, para, en cambio, tomar —cada vez más— imágenes del mundo mecánico-digital y emplearlas en nuestra propia descripción?

La tecnología como instrumento para la autosaturación. ¿Hasta dónde somos capaces de absorber? ¿Cuánta virtualización soporta el hardware humano?

El problema de la densidad (densidad en el tiempo y el espacio), una densidad frente a la cual uno avanza convirtiéndose en un autómata funcional, filtrando el exceso de colores brillantes, el exceso de sonidos alarmantes, la saturación de productos en los comercios, de redes y de «amigos», de «eventos» y «contenidos», de trabajos y funciones. ¿A fuerza de mercado hemos saturado los sistemas al punto de volverlos inhabitables?

La farsa saturada,

de grasa, de estilo, de piel que se estira, de burdos maniqueísmos, de carencias sin prosodia, de tildes obcecadas, de verbos sin gracia, de ruido en do mayor, de miel o carbón.

En (o dentro de) un juego o mecanismo siniestro en el cual (o según el cual) nuestro objetivo es cumplir con todos los objetivos, vivir «a tope», ser «eficientes y competitivos». ¿Alguien (¿quién?) regula o dirige este proceso?

Dialécticas emergentes: hombre/máquina, transformación/saturación. Dualidades que son en el fondo la misma, considerando al hombre como el campeón de las transformaciones y a la máquina como el instrumento de la saturación.

¿Seducción de un mundo que, a causa de sus ventajas, nos arrastra hacia su lógica?

La «saturación»: definida como una situación en la cual las soluciones se han transformado en problemas, lo probable se realiza cada vez menos y lo improbable sucede más y más.

Uroborus, urobor-us.


#26, uroborus · 2011#1


Sibila 1.0

Una tuerca corona     su cráneo desalmado,

hueco de toda luz,     saturado de golpes,

de horrores y huracanes,     de fríos y empujones.

Carne y cuajos de sangre     ametrallan la mano

que con sebo y miel unge     las semillas quebradas,

los ojos sin memoria,     las sombras desgarradas.


Cambiar de piel no es fácil,     y duele la renuncia

a la pureza cruel     de un mundo no heredado,

irreductible al arte     y a cualquier artefacto.


Espaciotiempo ubicuo     y glorias vanas breves

se conjuran de noche     para usurpar los sueños

y en reales impresencias     ahogar las pesadillas.

¿Dónde una voz sin velos?     ¿Dónde un aliento cierto?

Las sendas se entrecruzan     y ayudan inconscientes

a modelar engendros     que olvidarán el tiempo.


Acción/Contemplación

Oriol Espinal