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#19, superF#isSue · 2009#2

Y Sin Embargo magazine

§ Fernando Prats editor, 2009

SuperF#isSue: Lo convencional y el gesto vacío/vaciado. Los efectos de una sociedad centrífuga e hipócrita, desmemoriada y autorreferencial, en fuga permanente, donde ya nadie se plantea o cuestiona nada de ninguna cosa. ¿Qué historias nos cuentan los Medios? ¿Cuáles son las que se validan desde el territorio artístico-cultural, hoy? ¿Qué “no-efectos” producen? ¿Cuál es su origen? ¿Cómo se vacían de mensajes? ¿Qué lugar puede tener actualmente cualquier otra historia que no sea la propia historia (es decir, «la personal»)? ¿Qué rincón puede reclamar la ironía ante una competencia discursiva abrumadoramente (a)plana(da)? // (a)plana(dora)? ¿Son posibles los meta-relatos cuando no hay siquiera narraciones (que no sean puro cuento)? ¿Queda/Hay una audiencia posible para cualquier clase de meta-relato? ¿Cómo agitar/sublevar al espectador/usuario? ¿Tiene sentido hacerlo? Si el pasado y el presente coexisten: ¿Es sensato creer que, al fin y al cabo, el movimiento es un movimiento cíclico? Y si así fuere, ¿hacia dónde se dirigen estas fugas, entonces? ¿A cuánto cotiza la sensatez en el mercado? ¿Por sensatez se entiende (el nefasto) «sentido común»? ¿Es sensato no ser hipócrita? No lo recuerdo… ¿Puede haber memoria cuando no hay crítica? La automatización. El ‘querer pertenecer’ sin preguntarse el cómo, el qué o el para qué. La esquizofrenia, la histeria, el pánico, la ausencia, la velocidad virtual y la ansiedad. ¿Cuál es el rostro, cuál el miembro que responde cuando responde en plan autómata a unos estímulos que nada estimulan, obstinados en un recorrido que va de W a W exhalando: wows a troche y moche?


#19, superF#isSue · 2009#2


Pregunta y respuesta para un nuevo catecismo

Oriol Espinal

¿Qué se dijo Espinal tras leer las premisas/preguntas que Prats le acababa de mandar por correo electrónico, y más concretamente después de haber releído la que interrogaba acerca de qué clase de rincón podía reclamar la ironía ante una competencia discursiva abrumadoramente (a)plana(da) // (a)plana(dora)?

Que el tono de la respuesta que semejante premisa/pregunta demandaba bien podía ser el mismo que Joyce eligió para el penúltimo capítulo de Ulysses, y también que la ironía, más que reclamar, debía rescatar todo discurso aplanado/aplanador que se le pusiera a tiro, y que debía hacerlo sin finezza, como si estuviera estrujando una hoja de papel con las manos, y sin otro propósito que no fuera lograr que el sujeto que estaba siendo objeto del estrujamiento, corrompiera la planitud de su mensaje y abrazara la plenitud a través de las recién adquiridas anfractuosidades, escarpas, declives, lomas, valles o montañas; accidentes geográficos que facilitarían que el antiguo discurso y sus gestos (ahora convertidos en laberintos de infinitos puntos de vista, en metrópolis de ideas sin dueño, en torres de babel de argumentos en constante de/reconstrucción) pudieran echar a andar sin temor a nuevas y más beneficiosas ironías.


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Oriol Espinal