Fauna es el resultado de mis encuentros fortuitos con el mundo animal, registrados sin planificación previa durante paseos y excursiones. Lejos del enfoque documental o taxonómico, la serie se adentra en una zona de ambigüedad perceptiva, explorando la relación entre lo animal y su entorno desde una mirada fragmentaria y descontextualizada. En muchas de las imágenes, el encuadre tiende a aislar fragmentos del cuerpo o a situar al sujeto en relación incierta con el paisaje, generando una tensión entre la forma y su disolución en el medio.
La serie aborda también la dimensión efímera y vulnerable de la vida. Junto a animales vivos, aparecen cuerpos muertos o en agonía, hallados en el paisaje o restituidos por la mano del taxidermista. Estas presencias reintroducen la noción de muerte no como ruptura, sino como continuidad dentro del ciclo natural, y desplazan la lectura hacia una reflexión más amplia sobre la fragilidad de lo orgánico y su representación.
El virado al sepia despoja a los cuerpos de su codificación cromática natural, desplazándolos a un espacio atemporal en el que lo real, lo imaginario y lo onírico convergen. Este tratamiento acentúa la atmósfera evocadora de la serie y permite reinterpretar la fauna desde una perspectiva simbólica y existencial.
Fauna se configura así como una investigación visual sobre la presencia y la desaparición de lo animal en el paisaje. Propone una aproximación basada en la intuición y el azar, alejada de la observación sistemática del naturalista, para indagar en los vínculos entre lo orgánico, su representación y la mirada que lo convoca.