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Drache

Oriol Espinal

§ Exposición / Galería Alejandro Sales, 1992


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La piel del dragón o la piel del arte*

Pilar Parcerisas

Desde las culturas más primitivas hasta la actualidad, la figura del dragón —Drache en alemán— ha sido un símbolo universal que ha perdurado tanto en Oriente como en Occidente. En él se encarna tanto el mito del monstruo y la representación del diablo, como la imagen del animal o aquello que hay de animal en nosotros mismos. Con el nombre de Drache, Oriol Espinal ha titulado su más reciente conjunto de trabajos: esculturas u objetos inspirados en los dragones, surgidos de la voz del silencio y del grito de guerra que el artista ha proferido durante el combate librado en la intimidad de su ser. Espinal, al igual que Siegfried, Perseo, Apolo y otros dioses solares que vencen al dragón para transformarse en héroes, ha superado esta prueba. Al igual que el héroe, el artista lucha constantemente con su arte. Por ello, todas sus obras evocan este conflicto simbólico: estelas, escudos, trofeos y objetos rituales. El artista se convierte en un gladiador envuelto en las herramientas del arte, enfrentándose a la fiera y a sí mismo. El dragón, con su piel rugosa de escamas, se convierte en símbolo de esta lucha interna. En Drachenberg, el monumento dedicado a Fafner —el dragón cuyo corazón fue ingerido por Sigurd para adquirir su alma y sabiduría—, esta batalla se plasma como metáfora del enfrentamiento entre el hombre viejo y el hombre nuevo. Este proceso, como señala Franco Cardini, es un sacrificio: el héroe debe guerrear consigo mismo y resurgir como una versión renovada de sí mismo. Otra serie de obras de Espinal, como Trofeo de Héroe, utiliza la piel del dragón como elemento central. En piezas como Disco para un ceremonial, Objeto para un ritual o Escudo-Escama, el artista invoca las cualidades heroicas: audacia, misterio, soledad, paciencia, entre otras. En esta lucha, sin tregua ni pactos, Espinal enfrenta fuerzas opuestas: vida y muerte, luz y oscuridad, dios y diablo, arte y no arte. De este modo, el artista nos invita a abrazar la idea de regeneración. No desde las cenizas, sino desde el acto de devorar en vivo el corazón del dragón que anida en nuestro interior. Solo así, al igual que el héroe, podemos renacer plenamente transformados.

*Texto que Pilar Parcerisas escribió para el catálogo de la exposición.

Vista de la exposición
Vista de la exposición
Trofeo de héroe,
Disco ceremonial
136 x 136 x 8 cm
Col. Fundació Vilacasas
Trofeo de héroe,
Disco ceremonial
136 x 136 x 8 cm
Col. Fundació Vilacasas
El círculo de los héroes
200 x 200 x 200 cm
El círculo de los héroes
200 x 200 x 200 cm
Drachenberg,
Esce nario para un combate
200 x 200 x 200 cm
Drachenberg,
Esce nario para un combate
200 x 200 x 200 cm
Drachenberg,
Escenario para un combate
(detalle de la parte superior)
Drachenberg,
Escenario para un combate
(detalle de la parte superior)
Vista de la exposición
Vista de la exposición
Trofeo de héroe,
Objeto ritual
150 x 25 cm
Col. del artista
Trofeo de héroe,
Objeto ritual
150 x 25 cm
Col. del artista
Drachenwunde
Puerta de morir, puerta de renacer
190 x 87 x 8 cm
Col. del artista
Drachenwunde
Puerta de morir, puerta de renacer
190 x 87 x 8 cm
Col. del artista
Trofeo de héroe,
Estela augural
150 x 25 cm
Col. Arranz Bravo
Trofeo de héroe,
Estela augural
150 x 25 cm
Col. Arranz Bravo
Cuatro muestras de piel de dragón
40 x 40 cm
Cuatro muestras de piel de dragón
40 x 40 cm
Vista de la exposición
Vista de la exposición
Trofeo de héroe
Escudo escama
150 x 73 cm
Trofeo de héroe
Escudo escama
150 x 73 cm

NOTASDETRABAJO

Boceto de Disco ceremonial
Boceto de Disco ceremonial
Boceto de Escudo escama
Boceto de Escudo escama
Boceto de Drachenwunde
Boceto de Drachenwunde
Boceto de Estela Augural
Boceto de Estela Augural
Boceto de Drachenberg
Boceto de Drachenberg
Boceto de Drachenberg
Boceto de Drachenberg