Drei Tage Berlin se inscribe en una exploración estética y epistemológica sobre la representación del entorno urbano contemporáneo a través del medio fotográfico. Construida a partir de imágenes capturadas durante una estancia de tres días en Berlín en 2021, la serie no responde a una planificación previa ni a una intención documentalista en su concepción inicial. En su lugar, se configura como una cartografía visual subjetiva, articulada con imágenes tomadas en paseos por la ciudad y visitas a sus museos. La selección de imágenes abarca un espectro temático heterogéneo, en el que convergen la fotografía callejera, el retrato de transeúntes anónimos, la documentación de esculturas y murales urbanos, así como composiciones abstractas derivadas de la interacción entre arquitectura, paisaje y materialidad.
Uno de los aspectos definitorios de la serie es su rechazo deliberado a la representación directa de los hitos urbanos reconocibles de Berlín. A excepción de dos imágenes en las que aparece la torre de telecomunicaciones, el conjunto fotográfico se aparta de la codificación turística de la ciudad para centrar su atención en fragmentos del espacio urbano cuya lectura depende de un conocimiento profundo de la topografía visual de la capital alemana. En este sentido, la serie no busca documentar una realidad urbana en términos referenciales, sino generar una experiencia perceptiva en la que la luz, el color y la forma actúan como agentes estructurales del relato visual. La historia de la ciudad se encuentra presente de manera sutil y polisémica, manifestándose en una tensión entre la ironía y la evocación trágica.
El proceso de edición de las imágenes, llevado a cabo posteriormente en Barcelona, permitió identificar un esquema narrativo basado en la relación formal y conceptual entre las distintas fotografías. A diferencia de un montaje cronológico, la disposición de las imágenes responde a una lógica visual que establece diálogos internos entre estructuras compositivas, dinámicas cromáticas y variaciones en el tratamiento lumínico. La serie se compone finalmente de 24 fotografías en blanco y negro y 34 en color, generando un contraste que enfatiza la dualidad entre la sobriedad monocromática y la riqueza expresiva de la paleta cromática. Esta secuenciación no pretende imponer una lectura unívoca, sino que abre posibilidades de interpretación en las que el espectador se convierte en un agente activo en la construcción del significado.
En esta serie, la ciudad no ha sido concebida como un ente estable ni como un mero contexto de representación, sino como un espacio dinámico en constante proceso de resignificación. La fragmentación de la experiencia urbana se materializa en la diversidad de enfoques fotográficos, que oscilan entre la observación de lo cotidiano y la abstracción geométrica de las formas arquitectónicas. Esta oscilación responde a una voluntad de desestabilizar la percepción tradicional del paisaje urbano, fomentando una aproximación fenomenológica en la que la imagen no solo representa, sino que también interpela y transforma la mirada del espectador. Drei Tage Berlin se sitúa en la intersección entre la fotografía como documento y la fotografía como construcción simbólica. Al evitar la narrativa explícita y privilegiar la fragmentación y la ambigüedad visual, la serie invita a una reflexión sobre la representación del espacio urbano en el contexto contemporáneo. Berlín aparece en las imágenes no como un objeto de reconocimiento inmediato, sino como un entramado de signos abiertos a la interpretación. En este sentido, la serie no solo interroga la relación entre imagen y memoria urbana, sino que también propone un modo alternativo de aproximarse al entorno a través de la fotografía como experiencia perceptiva y crítica.